Comunicado de prensa OPS/OMS
Hablar sobre depresión es la clave para terminar con el miedo y el estigma. 
La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo.  Se estima que cerca de 50 millones de personas en América viven con depresión, casi un 17% más que en 2005. 

Ginebra/Washington/Buenos Aires, abril de 2017 (OMS/OPS)- La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas viven con depresión a nivel global, con un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. Argentina también forma parte de esta realidad.  

La falta de apoyo a las personas con trastornos mentales, junto con el miedo al estigma, impiden que muchos accedan al tratamiento que necesitan para vivir vidas saludables y productivas. La depresión es el tema este año del Día Mundial de la Salud, que tiene lugar cada 7 de abril. El eje de la campaña "Depresión: hablemos" apunta a que cada vez más personas con depresión en todo el mundo busquen y obtengan ayuda.

"Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece", señaló la directora general de la OMS, Margaret Chan.  

En las Américas, cerca de 50 millones de personas vivían con depresión en 2015, alrededor del 5% de la población. "La depresión nos afecta a todos. No discrimina por edad, raza o  historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas para ganarse la vida, y reducir su sentido de la autoestima", señaló la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne. Sin embargo, dijo, "incluso la depresión más grave se puede superar con un tratamiento adecuado”. 

Una de las barreras para buscar tratamiento son los prejuicios y la discriminación. "El continuo estigma asociado con la enfermedad mental fue la razón por la que decidimos nombrar nuestra campaña Depresión: hablemos", sostuvo el director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, Shekhar Saxena.

En Argentina, el 16,3% de quienes participaron en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2013 dijo estar ansioso o deprimido, siendo las mujeres las más vulnerables a los indicadores de deterioro de calidad de vida. En tanto, la Encuesta mundial de Salud Escolar de Argentina de 2012 indicó que el 27% de la población entre 13 y 16 años se sintió tan triste o desesperado que dejó en algún momento de hacer sus actividades habituales y el 16,2% había intentado suicidarse. En el país, el suicidio está entre las cinco primeras causas de mortalidad entre los 15 y 44 años.

“Lo importante es que la depresión se puede prevenir y tratar efectivamente. Hablar con personas con quien se tiene confianza puede ser el primer paso para la recuperación. No hay que tener miedo de pedir ayuda”, afirmó la representante de la OPS/OMS en Argentina, Maureen Birmingham. 

Necesidad urgente de mayores inversiones

Un aumento en la inversión también es necesario. En muchos países, no hay, o hay muy poco, apoyo disponible para las personas con trastornos de salud mental. Incluso en los países de ingresos altos, casi el 50% de las personas con depresión no reciben tratamiento. En promedio, sólo el 3% de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental, variando de menos del 1% en los países de bajos ingresos al 5% en los países de altos ingresos.

La inversión en salud mental beneficia el desarrollo económico. Cada dólar invertido en la ampliación del tratamiento para la depresión y la ansiedad conduce a un retorno de 4 dólares en mejor salud y habilidad para trabajar. El tratamiento por lo general implica una psicoterapia o medicación antidepresiva o una combinación de los dos. Ambos enfoques pueden ser proporcionados por trabajadores de salud no especializados, siguiendo un curso corto de capacitación y utilizando la Guía de Intervención de mhGAP de la OMS. Más de 90 países -23 de ellos de las Américas-, de todos los niveles de ingresos, han introducido o ampliado programas que proporcionan tratamiento para la depresión y otros trastornos mentales usando esta guía.

La falta de acción es costosa. Según un estudio dirigido por la OMS, que calculó los costos de tratamiento y los resultados de salud en 36 países de ingresos bajos, medios y altos durante los 15 años que van de 2016 a 2030, bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes, como la ansiedad, resultan en una pérdida económica global de un billón de dólares cada año. 

Las pérdidas son incurridas por los hogares, los empleadores y los gobiernos. Los hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y son incapaces de trabajar. Los gobiernos tienen que pagar mayores gastos de salud y bienestar.

En las Américas, casi 7 de cada 10 personas con depresión no reciben el tratamiento que necesitan. "Debemos actuar ahora para cerrar la brecha que separa a las personas con trastornos mentales de los servicios de salud que necesitan", abogó la jefa de la Unidad de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OPS/OMS, Dévora Kestel.

 

Riesgos para la salud 

La OMS ha identificado fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos y enfermedades no transmisibles. La depresión aumenta el riesgo de trastornos por uso de sustancias y enfermedades como la diabetes y las enfermedades del corazón.

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia persistente de tristeza y una pérdida de interés en actividades que las personas normalmente disfrutan, acompañada de una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias, durante 14 días o más.

Además, las personas con depresión normalmente padecen pérdida de energía; cambio en el apetito y en el sueño; ansiedad; concentración reducida; indecisión; inquietud; sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza; y pensamientos de automutilación o suicidio.

Fuente: OPS/OMS

ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD 

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